Anales de Psicología ISSN: Universidad de Murcia España


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1 Anales de Psicología ISSN: Universidad de Murcia España Buesa, Sara; Calvete, Esther Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad Anales de Psicología, vol. 27, núm. 3, octubre, 2011, pp Universidad de Murcia Murcia, España Disponible en: Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

2 anales de psicología 2011, vol. 27, nº 3 (octubre), Copyright 2011: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. Murcia (España) ISSN edición impresa: ISSN edición web ( Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad Sara Buesa y Esther Calvete* Universidad de Deusto Resumen: El maltrato psicológico contra las mujeres por parte de la pareja puede adoptar muchas modalidades, incluyendo formas de abuso manifiesto y sutil. Los objetivos de esta investigación fueron adaptar al español la Escala de Abuso Psicológico Sutil y Manifiesto a las Mujeres- SOPAS (Marshall, 2000), y estudiar algunas de sus propiedades psicométricas, así como examinar su asociación con otros tipos de maltrato y con la sintomatología presentada por víctimas de violencia doméstica. El estudio se realizó con dos muestras: una muestra de 186 mujeres de la comunidad y una muestra de 157 mujeres víctimas de malos tratos. Los resultados apoyaron la estructura unifactorial del SOPAS, que fue equivalente en ambas muestras, y su alta consistencia interna. La muestra de víctimas puntuó mucho más alto en maltrato sutil que las mujeres de la comunidad. El maltrato sutil se asoció más intensamente a la depresión y estrés postraumático que otras medidas de maltrato psicológico empleadas en el estudio. Los resultados sugieren que el maltrato sutil constituye un tipo de maltrato con entidad propia, diferenciado del maltrato psicológico más abierto, y con un impacto importante en la salud mental de las víctimas. Palabras clave: maltrato; abuso psicológico; victimas; mujeres Introducción En el ámbito de la violencia contra las mujeres, el estudio del maltrato psicológico ha sido abordado en general en menor medida que el de la violencia física (Katz y Arias, 1999; O Leary, 1999; Pico-Alfonso et al., 2006). Su propia naturaleza ha llevado a minimizar su importancia y su daño potencial, especialmente en comparación con el maltrato físico, cuyos efectos son más fácilmente observables (O Leary, 1999). Sin embargo, las investigaciones existentes acerca del maltrato psicológico o emocional muestran que constituye un elemento muy importante en las relaciones de maltrato y que puede ser devastador para la salud mental y el bienestar de las mujeres. Se ha encontrado que se asocia a problemas de ansiedad, especialmente al Trastorno de Estrés Postraumático, y a una sintomatología depresiva y psicosomática severa (Calvete, Corral y Estévez, 2007a; Kelly, Warner, Trahan y Miscavage, 2009; Marshall, 1996; Mechanic, Weaver y Resick, 2008; O Leary, 1999; Sackett y Saunders, 1999; Vitanza, Vogel y Marshall, 1995). La evaluación del abuso psicológico entraña una gran dificultad (Rodríguez-Caraballeira et al., 2005), ya que la ausencia de una definición consensuada del mismo plantea importantes problemas a la hora de operacionalizarlo. A lo largo de los años, han ido surgiendo diversas perspectivas o enfoques * Dirección para correspondencia [Correspondence address]: Esther Calvete. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico. Avenida de las Universidades, Bilbao (España). Title: Adaptation of the subtle and overt psychological abuse of women scale in clinical and community samples. Abstract: Psychological abuse against women by an intimate partner can take many modalities, including forms of overt and subtle abuse. The objectives of this research were to adapt the Subtle and Overt Psychological Abuse of Women Scale-SOPAS (Marshall, 2000) to Spanish women, and to study some of its psychometric properties, as well as to examine its association with other types of abuse and with the symptoms shown by victims of domestic violence. The study was carried out with two samples: a sample of 186 women from the community and a sample of 157 women victims of domestic violence. The results supported a onedimension structure for the SOPAS, which was invariant for both samples. The SOPAS presented high internal consistency. The sample of victims scored much higher in subtle abuse than women in the community. Subtle abuse was associated more strongly with depression and posttraumatic stress than other measures of psychological abuse used in the study. The findings suggest that subtle abuse is a distinct form of abuse, which is different from overt forms of psychological abuse and has a significant impact on the victims mental health. Key words: maltreatment; psychological abuse; victims; women. de estudio del maltrato psicológico, fruto de las cuáles se han desarrollado diversos instrumentos para evaluarlo. De este modo, los primeros estudios en el área de la violencia doméstica se llevaron a cabo partiendo de la perspectiva teórica del conflicto, que asume que el conflicto es una parte inevitable del género humano y que concibe la violencia como un medio o táctica para afrontar y resolver los conflictos (Straus, 1974, 1979). De estos estudios surgieron las Escalas de Tácticas de resolución de Conflictos Revisadas - Conflict Tactics Scales-CTS2 (Straus, Hamby, McCoy y Sugarman, 1996). Éste es el instrumento más conocido y empleado en la investigación sobre maltrato, posee una buena fiabilidad y su validez ha sido refrendada en numerosos estudios (Calvete, Corral y Estevez, 2007b; Corral y Calvete, 2006). Además, es el instrumento que más se utiliza como referente a la hora de validar nuevas escalas o instrumentos. Con todo, su subescala de Agresión Psicológica es relativamente corta y recoge fundamentalmente comportamientos abusivos de tipo verbal, tales como insultos, gritos, palabrotas y amenazas de violencia. También incluye la destrucción de propiedad, la retirada y los comportamientos para molestar a la otra persona, pero siempre concibiendo estas conductas dentro del marco de las situaciones de conflicto, con lo cual no contempla muchas dimensiones del abuso psicológico. Su rango de evaluación es, por tanto, limitado. Posteriormente, la perspectiva feminista influyó en gran medida en la conceptualización de la violencia contra las mujeres y de los comportamientos a evaluar. Dicha perspectiva postula que los abusadores se sirven de múltiples formas de control coercitivo para dominar a las mujeres, las cuáles son mantenidas por una sociedad de naturaleza patriarcal

3 Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad 775 (Riger, Ahrens y Blickenstaff, 2000), que refuerza el estatus subordinado de las mujeres (Dobash y Dobash, 1979; So- Kum Tang, 1997; Yllo, 1993). Este marco teórico ha llevado a conceptualizar el abuso psicológico como actos abiertos de dominancia y control (Browne, 1987; Edleson y Grusznski, 1988; Follingstad, Brennan, Hause, Polek y Rutledge 1991; Graham et al., 1995). Entre los instrumentos desarrollados dentro de esta perspectiva se encuentran diversas escalas con buena fiabilidad y validez, y que son empleadas con frecuencia. Es el caso, por ejemplo, del Inventario de Maltrato Psicológico a las Mujeres - Psychological Maltreatment of Women Inventory- PMWI (Tolman, 1989), del Inventario de Conducta Abusiva - Abusive Behavior Inventory-ABI (Shepard y Campbell, 1992), de la Escala de Abuso Compuesto - Composite Abuse Scale- CAS (Hegarty, Sheehan y Schonfeld, 1999), y del más reciente Inventario de Abuso Psicológico en las Relaciones de Pareja - IAP (Calvete, Corral y Estévez, 2005). En general puede decirse que todos estos instrumentos cubren un amplio espectro del maltrato psicológico, midiendo diversas dimensiones del mismo cuyo objetivo es el control y sometimiento de la pareja. Así, además del abuso verbal, la intimidación, las amenazas y la destrucción de propiedad, los instrumentos basados en este marco teórico incluyen la evaluación del aislamiento y el control (control del tiempo, trabajo o educación, relaciones sociales, amistades, finanzas, etc.); la denigración (humillar, degradar, minusvalorar, criticar, no respetar los sentimientos o deseos de la pareja, etc.); la dominancia (demandar obediencia, uso de privilegios masculinos, no colaborar en las tareas domésticas ni en el cuidado de los hijos, etc.); y la retirada de afecto, entre otros. Finalmente, existe una nueva perspectiva del abuso psicológico, introducida por Marshall, que rompe con el enfoque de la Dominancia-Control para postular una concepción del maltrato psicológico mucho más amplia (Marshall, 1996, 1999). Para esta autora, los mensajes dañinos pueden transmitirse de forma abierta, pero también de forma muy sutil, tanto a través de palabras específicas, como a través del tono de voz, expresiones faciales, gestos, etc., de manera que puede o puede que no sea reconocido como abusivo por un observador o por la propia persona a la que va destinado el mensaje. El conocimiento íntimo de una persona, de sus debilidades y de las áreas en las que es vulnerable implica que no es necesario emplearlo de manera abiertamente controladora o dominante, sino que puede usarse para producir daño en un contexto amoroso (ej: Cariño, tu asertividad no hace más que causarte problemas. A la gente no le gustas porque les das miedo ; Marshall, 1996), o en broma con el fin de divertirse. En todos los casos pueden causar el mismo efecto dañino. En este sentido, estudios anteriores muestran que incluso los actos de abuso psicológico con un componente claro de dominación se llevan a cabo tanto de forma amenazante y seria como de manera cariñosa o en broma. Por tanto, es muy importante que el contexto de los comportamientos abusivos no se reduzca a situaciones de conflicto (Marshall, 1999). Los instrumentos desarrollados en el marco de esta nueva perspectiva añaden a la evaluación del maltrato psicológico abierto, que incluye todos los tipos de maltrato psicológico recogidos en los instrumentos descritos anteriormente, la evaluación de una nueva forma de maltrato psicológico, que puede ser tanto o más dañina que las anteriores: el maltrato psicológico sutil. Así, estos instrumentos recogen mejor que ninguno la enorme complejidad del abuso psicológico. El último instrumento fruto de esta perspectiva es la Escala de Abuso Psicológico Sutil y Manifiesto a las Mujeres - Subtle and Overt Psychological Abuse of Women Scale-SOPAS (Marshall, 2000). A pesar del atractivo y el interés del SOPAS, no se poseen datos acerca de su fiabilidad y validez, lo cuál es una carencia importante. Asimismo, conviene mencionar que la mayor complejidad y amplitud de rango que esta perspectiva da al concepto de maltrato psicológico, recogiendo categorías de conducta más inespecíficas, tiene su contrapartida en el sentido de que dificulta su definición operativa, lo cual puede limitar la precisión en la medición del mismo. El maltrato psicológico sutil es un campo que aún está por explorar. De este modo, no se poseen apenas datos acerca del alcance de su impacto. Esto es, de su relación con los síntomas que presentan las mujeres víctimas de maltrato. Asimismo, se desconoce cuál es su relación con otros tipos de maltrato, físico, sexual e incluso otras modalidades de abuso psicológico. El primer objetivo de esta investigación fue adaptar el SOPAS a mujeres españolas y estudiar algunas de sus propiedades psicométricas. En particular, esperamos confirmar la estructura unidimensional del instrumento original tanto en muestra de la comunidad como en muestra clínica. El segundo objetivo consistió en examinar su asociación con otros tipos de maltrato y con síntomas de depresión y estrés postraumático en víctimas de violencia doméstica. La hipótesis fue que el maltrato sutil se asociaría moderadamente con otros tipos de maltrato y que presentaría una asociación alta con síntomas de depresión y estrés postraumático. El estudio se llevó a cabo en dos fases. En primer lugar, se adaptó el SOPAS al español y se evaluó en una muestra de mujeres de la comunidad. En segundo lugar, la versión resultante se probó en una muestra de mujeres víctimas de violencia doméstica y se estudió su asociación con otros tipos de maltrato y con síntomas de depresión y estrés postraumático. Método Participantes Participaron dos muestras: una de mujeres de la comunidad y una de mujeres víctimas de violencia. La muestra de la comunidad estuvo constituida por mujeres que mantenían o habían mantenido una relación de pareja estable durante el último año y se obtuvo mediante la distribución de cuestionarios a una muestra de conveniencia de Álava y Bizkaia, en el año En concreto, se contactó con las participantes en unas jornadas de enfermería, así como a través de centros

4 776 Sara Buesa y Esther Calvete. educativos, entre otros medios. De los 340 cuestionarios que fueron distribuidos, se recogieron un total de 186. De éstos, 4 fueron excluidos por estar incompletos. Así, la muestra final fue de 182 mujeres. La edad media de las mujeres fue años (DT = 10.61). Respecto al nivel educativo alcanzado, un 74% de ellas (n = 135) poseían estudios medios o superiores, un 12% (n = 21) no tenían estudios o cursaron estudios primarios y un 14% (n = 26) no especificaron esta información. Asimismo, 118 estaban casadas, 9 tenían pareja de hecho, 42 solteras, 4 separadas / divorciadas y 2 viudas. La muestra de víctimas consistió en 157 mujeres víctimas de malos tratos a manos de sus parejas, que solicitaron recibir asistencia psicológica. La muestra se obtuvo entre los años 2005 y 2007 fundamentalmente en el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito de Álava (n = 146), si bien una pequeña parte se recogió en la Asociación Clara Campoamor de Bizkaia (n = 11). La edad media fue años (DT = 11.06). Un 32.7% de las mujeres se hallaban casadas, si bien el mismo porcentaje de mujeres estaba separada (14,1%), divorciada (4.5%) o en proceso de separación (14.1%). En cuanto al nivel de estudios, un 22.4% de la muestra tenía estudios universitarios, un 24.4% había completado bachillerato y un 34% de la muestra contaba con estudios primarios. La mayoría de las participantes trabajaban fuera de casa (61.5%). Respecto a la relación con los agresores, un 86.94% de las participantes habían roto la relación de pareja con sus agresores, mientras que un 13.5% de las mujeres continuaban conviviendo con sus parejas agresoras. Un 74.2% de las participantes en el estudio habían interpuesto denuncia por el maltrato sufrido. La mayoría de las mujeres que conformaron la muestra (74.1%) no había sufrido otras victimizaciones previas. Instrumentos Las participantes de la muestra de la comunidad completaron las siguientes medidas: Escala de Abuso Psicológico Sutil y Manifiesto a las Mujeres - Subtle and Overt Psychological Abuse of Women Scale- SOPAS (Marshall, 2000). El SOPAS es un instrumento formado por 35 ítems que miden 35 formas de abuso psicológico, en el que las participantes han de evaluar con qué frecuencia su pareja realiza las diversas acciones, tanto de manera cariñosa como en broma o de forma seria. En cuanto a las propiedades psicométricas de la escala, el análisis factorial reveló una estructura de un único factor (Marshall, 2000). No se poseen datos acerca de la fiabilidad y validez de la escala original. El instrumento fue traducido del inglés al castellano por dos profesionales de la psicología, bilingües, siguiendo un procedimiento de retrotraducción. Además, el resultado final fue revisado por un equipo de profesionales para mejorar la expresión y redacción de los ítems. Cabe mencionar que se plantearon dificultades en la traducción del ítem número 1 ( How often does your partner play games with your head ). Tras consultar con diversas fuentes y traductores profesionales, se optó por desdoblar el ítem en dos ( Con qué frecuencia tu pareja juega con tus sentimientos y Con qué frecuencia tu pareja hace o dice algo que hace que le des vueltas a la cabeza ), con el fin de capturar en la mayor medida de lo posible el significado del mismo. De este modo, el instrumento pasó a tener un total de 36 ítems. Los ítems se contestaron con una escala de respuesta tipo Likert de 6 puntos (0 = nunca, 5 = prácticamente siempre). Escalas de Tácticas de Resolución de Conflictos Revisadas -The Revised Conflict Tactics Scales-CTS2 (Straus el al., 1996). El CTS2 es el instrumento más conocido y empleado en la investigación sobre maltrato. Su fiabilidad y validez han sido refrendadas en numerosos estudios, con todo tipo de muestras y poblaciones, incluyendo muestra española (Calvete et al., 2007b). La muestra de la comunidad contestó la escala de Agresión Psicológica. Dicha escala consta de 8 ítems, incluyendo actos de violencia verbal y actos de violencia no verbal, como por ejemplo, mi pareja salió furiosa de la habitación durante una riña. Las participantes señalan con qué frecuencia su pareja llevó a cabo los diversos comportamientos en los últimos 12 meses, utilizando una escala de respuesta tipo Likert de 7 puntos (0 = no ha pasado antes, 6 = ocurrió más de 20 veces el año pasado). El CTS2 permite la creación de varios indicadores para cada una de las escalas (Straus, 2001), de los cuales en este estudio únicamente se empleó el de frecuencia anual. El coeficiente alpha en este estudio fue.77. Inventario de Abuso Psicológico en las Relaciones de Pareja-IAP (Calvete, Corral y Estévez, 2005). El IAP está basado en las recomendaciones publicadas por el Centro Nacional para la Prevención y Control de Enfermedades de EEUU, que promueve la consistencia en cuanto a terminología y recogida de datos relacionada con la violencia en las relaciones de pareja. Incluye 15 actos abusivos, que hacen referencia al uso de la restricción y el control sobre la víctima (ej: controló lo que podía y no podía hacer, me prohibió el acceso al teléfono o al transporte, hizo algo deliberadamente para hacerme sentir mal ). Los ítems están basados en conductas que un panel de expertos habían consensuado como indicadores de maltrato en el ámbito de las relaciones íntimas de pareja (Saltzman, Fanslow, McMahon y Shelley, 1999). Las mujeres indican si han sufrido los actos recogidos en el IAP a lo largo del último año y en qué medida, usando el mismo formato de respuesta que en el CTS2. El IAP ha mostrado una adecuada validez y consistencia interna. En este estudio el coeficiente alpha fue.86. Además de las medidas anteriores, las mujeres de la muestra de víctimas contestaron las siguientes medidas: Inventario de Depresión de Beck -Beck Depresión Inventory-BDI-II (Beck, Steer y Brown, 1996). El BDI-II es un instrumento de 21 ítems que evalúa síntomas cognitivos, afectivos, motivacionales y fisiológicos de la depresión. Cada uno de los ítems se puntúa empleando una escala que oscila entre 0 (ausencia del síntoma) y 3 (síntoma severo). Una gran cantidad de estudios ha demostrado que el BDI-II tiene una consistencia interna elevada y una validez convergente entre moderada y fuerte con otras medidas de depresión, tanto en muestras clínicas como en muestras no clínicas (Steer y Beck,

5 Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad ). En esta investigación se ha empleado la versión traducida al castellano por Vázquez (Vázquez y Sanz, 1997), que ha demostrado tener propiedades psicométricas excelentes en estudios realizados con diversas muestras (Sanz, Navarro y Vázquez, 2003; Sanz, Perdigón y Vázquez, 2003). En este estudio, el coeficiente alpha fue.87. Escalas de Ataque Físico y Coerción Sexual de las Escalas Revisadas de Tácticas en Conflictos-CTS2 (Straus et al., 1996). La escala de Agresión Física, de 12 ítems, se refiere al uso de la violencia física para manejar los conflictos (ej: mi pareja me dio una patada); la escala de Coerción Sexual, de 7 ítems, evalúa el uso de la coerción para forzar a la pareja a tomar parte en una actividad sexual no deseada (ej: mi pareja me forzó para tener sexo). En esta muestra, los coeficientes alpha fueron de.77,.93 y.88 para las escalas de agresión psicológica, física y sexual, respectivamente. Escala de Gravedad de Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático (Echeburúa, Corral, Amor, Zubizarreta y Sarasua, 1997). Esta escala consta de 17 ítems, basados en los criterios diagnósticos del DSM-IV para el Trastorno de Estrés Postraumático, y sirve para evaluar los síntomas de este cuadro clínico en víctimas de diferentes sucesos traumáticos. 5 ítems hacen referencia a los síntomas de reexperimentación, 7 a los de evitación y 5 a los de aumento de la activación. Está estructurada en un formato de respuesta tipo Likert de 0 a 3 según la frecuencia e intensidad de los síntomas. El rango es de 0 a 51 en la escala global. Este instrumento cuenta además con una subescala complementaria de Manifestaciones Somáticas de la Ansiedad, que se compone de 13 ítems con una escala de tipo Likert de la misma estructura (rango: 0-39) y que puede ayudar a diferenciar entre distintos tipos de víctimas y a orientar al terapeuta en la elección de estrategias terapéuticas. Se requiere la presencia de al menos un síntoma de reexperimentación, tres de evitación y dos en activación para cumplir el criterio diagnóstico de TEPT. En cuanto a la gravedad, el punto de corte propuesto para la escala global es de 15. En relación con las subescalas parciales, los puntos de corte para la reexperimentación son 5 puntos, para la evitación 6 puntos y para el aumento de la activación, 4 puntos (Echeburua y Corral, 1998). Echeburúa et al. (1997) encontraron un coeficiente de fiabilidad testretest de.89 y un coeficiente alfa de Cronbach de.92. En estudios recientes llevados a cabo con muestras de mujeres víctimas de maltrato, los coeficientes alpha fueron.92 y.90 para la Escala de Gravedad de Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático y para la subescala complementaria de manifestaciones somáticas de la ansiedad, respectivamente (Calvete, Estévez y Corral, 2007). En el presente estudio, los coeficientes alpha encontrados han sido de.88,.82 y.84 para las subescalas de reexperimentación, evitación y aumento de la activación, respectivamente. Procedimiento En la muestra de la comunidad, el cuestionario integrado por las medidas descritas fue distribuido solicitando la colaboración para un estudio sobre maltrato psicológico, explicando que el único requisito para cumplimentarlo era ser mujer y tener pareja estable o haberla tenido durante el último año. La distribución se realizó tanto en mano como por correo y vía internet. Del mismo modo, la recogida de los cuestionarios se llevó a cabo a través de los mismos medios de comunicación. En cuanto a la muestra de víctimas, las participantes completaron los cuestionarios a lo largo de entrevistas individualizadas, como fase de evaluación previa, en un contexto terapéutico. Antes de completar los cuestionarios, se solicitó el consentimiento informado de las participantes, incluyendo información acerca del objetivo del estudio, así como de las condiciones de participación: voluntariedad, confidencialidad y anonimato. Para el análisis factorial confirmatorio se empleó LISREL 8.8 (Jöreskog y Sörbom, 2004), obteniéndose los parámetros a través del método de Máxima Verosimilitud. Siguiendo las recomendaciones de varios autores (Hu y Bentler, 1999) se utilizó el índice de ajuste comparativo (CFI), el índice de ajuste no normativo (NNFI) y la raíz cuadrada media de error de aproximación (RMSEA) para evaluar la bondad de ajuste. En general, valores del CFI y NNFI de.90 o superiores reflejan un buen ajuste. Asimismo, valores del RMSEA menores que.06 indican un excelente ajuste, mientras que valores entre.06 y.08 corresponden a un ajuste moderado. En todos los modelos estimados utilizamos el método de codificación de efectos propuesto por Little, Slegers y Card (2006) para identificar y fijar la escala de las variables latentes. Este método consiste en hacer que la suma del conjunto de medias de los indicadores sea igual a cero y que el conjunto de cargas factoriales para un constructo dado tenga una media de 1, lo que es lo mismo que igualar su suma al número de indicadores. Según Little y colaboradores este método es el idóneo cuando se trata de confirmar la estructura factorial de un constructo a partir de ítems particulares. Resultados Se evaluó la estructura factorial del SOPAS en ambas muestras. En la muestra de la comunidad el modelo resultante del análisis factorial confirmatorio mostró que dos ítems, el número 10 y el 18, no pesaban significativamente en el factor. El modelo se estimó de nuevo sin esos dos ítems, mostrando un ajuste adecuado a los datos, 2 (527, n = 182) = , RMSEA =.08 ( ), CFI =.95, NNFI =.95. En la Tabla 1 se presentan los pesos de los ítems en dicho factor. Todas las cargas factoriales fueron significativamente distintas de cero. El coeficiente alpha fue.94. En la muestra de víctimas, la evaluación de la estructura factorial del SOPAS, mostró en general un ajuste adecuado a los datos, 2 (527, n = 157) = 1966, RMSEA =.083( ), CFI =.93, NNFI =.92. La Tabla 1 incluye también las cargas factoriales de los ítems en esta muestra. El coeficiente alpha fue de.95.

6 778 Sara Buesa y Esther Calvete. Tabla 1: Cargas factoriales de los ítems en la muestra de la comunidad y en la muestra de víctimas. Ítems Muestra comunidad 1. Juega con tus sentimientos Hace o dice algo que hace que le des vueltas a la cabeza Actúa como si supiera lo que has estado haciendo cuando él no estaba presente Te culpa cuando se siente enfadado o molesto Cambia de opinión pero no te lo dice hasta que es demasiado tarde Te desanima para que no tengas aficiones que él no comparte Hace o dice algo que hiere el respeto por ti misma o tu orgullo propio Te anima a hacer algo y después dificulta de algún modo que puedas llevarlo a cabo Desprecia, encuentra fallos o critica algo que te gustaba o con lo que te sentías bien Te hace sentir mal por haber hecho algo que no quería que hicieras Te hace sentir que nada de lo que tú digas le afectará Te hace elegir entre algo que quiere y algo que tú quieres o necesitas Dice o hace algo que te hace sentir poco querida o indigna de ser querida Te hace cuestionarte si podrías cuidar de ti misma Te hace sentirte culpable por algo que has hecho o que no has hecho Utiliza contra ti cosas que tú habías dicho, como, por ejemplo, si dices que te equivocaste, más tarde usa eso en tu contra. 17. Te hace sentir que eres tú la que tienes que arreglar algo que él hizo y salió mal Pone sus intereses por encima de los tuyos y parece no preocuparse por lo que tú quieres Hace que te cuestiones a ti misma, haciéndote sentir insegura o con menos confianza en ti misma Te recuerda situaciones en las que él tenía razón y tú estabas equivocada Dice que lo que hace, aunque a ti te hiere, es bueno para ti o hará que seas mejor persona Dice algo que te hace plantearte si te estarás volviendo loca Actúa como si te poseyera De algún modo hace que te preocupes o que tengas miedo, aunque no sepas muy bien por qué De algún modo dificulta que vayas a algún sitio o que hables con alguien De algún modo impide que tengas tiempo para ti Actúa como si reaccionaras exageradamente o te disgustaras demasiado Se molesta porque hiciste algo que él no sabía que ibas a hacer Te dice que los problemas en vuestra relación son culpa tuya Te interrumpe o te distrae cuando estás haciendo algo importante Te culpa de sus problemas Intenta impedir que expreses lo que sientes Intenta impedir que hagas algo que quieres o que tienes que hacer Intenta convencerte de que algo es como él decía aunque sabes que no es cierto Muestra de víctimas A continuación comprobamos si la estructura factorial era equivalente en las dos muestras utilizadas. Con este fin estimamos un modelo base en el que se estimaron los parámetros del SOPAS simultáneamente en ambas muestras sin ninguna constricción. Este modelo obtuvo un ajuste adecuado, 2 (1054, n = 338) = 3167, RMSEA =.08 (.06-,088), CFI =.95, NNFI =.95. A continuación se estimó un nuevo modelo en el que las cargas factoriales de la muestra de víctimas se fijaron como equivalentes a las obtenidas en la muestra de la comunidad. Este modelo implicó un aumento de 2 no significativo, χ 2 (34, n = 338) = 40. En segundo lugar, se probó la equivalencia de las varianza del factor siguiendo el mismo procedimiento. Esta imposición al modelo tampoco aumentó estadísticamente el valor de 2, χ 2 (1, n = 338) = 0.89, mostrando que el modelo de medida del SO- PAS era equivalente en ambas muestras. Como puede observarse en la Tabla 2, las mujeres de la muestra de víctimas puntuaron significativamente más alto en todos los tipos de maltrato psicológico, siendo el tamaño del efecto grande en todos los casos. Tabla 2: Diferencias de medias en maltrato según las muestras. Mujeres de la comunidad Mujeres víctimas F(1,336) d de Cohen SOPAS (19.98) 96.90(27.94) 776** 3.04 Escala de Agresión Psicológica del CTS (19.04) 30.70(9.69) 137** 1.28 Inventario de Abuso Psicológico 4.55 (6.52) (17.57) 639** 2.79 * p <.001 Se calcularon las correlaciones entre el SOPAS y la subescala de agresión psicológica del CTS2 y el Inventario de Abuso Psicológico en las Relaciones de Pareja en la muestra de la comunidad. Los coeficientes fueron de.46 y.54, respectivamente.

7 Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad 779 A continuación se obtuvieron las correlaciones entre el SOPAS y el resto de medidas del estudio en la muestra de víctimas. La Tabla 3 recoge los resultados obtenidos. Tal y como puede observarse, el maltrato sutil correlaciona con la escala de maltrato psicológico del CTS2 y con el abuso psicológico medido mediante el IAP de forma muy similar a la obtenida en la muestra de la comunidad. Además, empleamos una prueba t para examinar las diferencias entre pares de coeficientes de correlación, siguiendo el procedimiento empleado por Cohen y Cohen (1983) y se encontró que el maltrato sutil se asociaba más intensamente a la depresión que el maltrato psicológico medido mediante el CTS2 y que el abuso psicológico medido mediante el IAP, t (157)= y 22.76, p <.001, respectivamente. Asimismo, el maltrato sutil se asoció con el estrés postraumático de forma similar al maltrato psicológico evaluado mediante el CTS2 pero más intensamente que el abuso psicológico, t (157) = 2.65, p <.05. Tabla 3: Correlaciones entre los tipos de maltrato sufrido y la sintomatología psicológica (N = 156) Media D.T. 1. Depresión Estrés postraumático.55** Agresividad Psicológica. CTS-2..17*.34** Agresividad Física. CTS *.61** Agresividad Sexual. CTS **.37**.57** Abuso Psicológico. IAS..19*.28**.74**.42**.34** Maltrato psicológico sutil. SOPAS.45**.40**.40**.23**.21*.59** * p <.05, ** p <.001 Discusión Esta investigación contribuye al conocimiento del maltrato psicológico sutil, una forma de maltrato relativamente poco estudiada. El estudio realizado muestra que el SOPAS presenta propiedades psicométricas adecuadas. En ambas muestras del estudio se confirmó la estructura unidimensional del SOPAS encontrada por Marshall (2000). Además, la estructura fue equivalente en las dos muestras. En cuanto a la fiabilidad del instrumento, el SOPAS demostró poseer una consistencia interna excelente, al obtener un coeficiente alpha de.94 y de.95 en población general y muestra de mujeres maltratadas, respectivamente. Por lo tanto, se trata de un instrumento fiable y consistente para evaluar maltrato psicológico. La comparación de los datos obtenidos con ambas muestras revela que las mujeres víctimas de maltrato presentan niveles significativamente mayores de maltrato psicológico sutil que las mujeres de la comunidad. De hecho, el tamaño del efecto obtenido para el SOPAS fue mayor incluso que el relativo a la escala de agresión psicológica del CTS2 y el Inventario de Abuso Psicológico. Estos resultados indican que el SOPAS discrimina adecuadamente entre los niveles de maltrato psicológico sufridos por mujeres víctimas de maltrato y por mujeres de población general. Asimismo, el estudio llevado a cabo muestra, tal y como se esperaba, que el maltrato psicológico sutil se asocia significativamente de forma moderada a los demás tipos de maltrato psicológico. En concreto, el SOPAS obtuvo una correlación de.46 y.40 con la subescala de agresión psicológica del CTS2, así como una correlación de.54 y.59 con el Inventario de Abuso Psicológico, en la primera y segunda parte del estudio respectivamente. Por su parte, el solapamiento entre la subescala de agresión psicológica del CTS2 y el Inventario de Abuso Psicológico fue mayor, con un coeficiente de correlación de.74. Estos datos sugieren que el SOPAS recoge formas de maltrato psicológico no incluidas en las otras dos medidas, lo cuál confirma la premisa de que se trata de una escala que abarca un dominio diferente del abuso psicológico. Su empleo, por tanto, puede contribuir a una evaluación más rica de la complejidad del maltrato psicológico. Se trata, por lo tanto, de una escala a tener en cuenta, ya que puede constituir un complemento muy valioso en la evaluación del maltrato psicológico. Además, los resultados de este estudio confirman, en la línea de investigaciones anteriores (Kelly et al., 2009; Mechanic et al., 2008; O Leary, 1999; Pico-Alfonso et al., 2006; Stark, 2007), el hecho de que el maltrato psicológico resulta muy perjudicial y tiene por si mismo consecuencias muy negativas para el bienestar y la salud mental de las mujeres víctimas, asociándose a la depresión y trastorno de estrés postraumático. Comparativamente, dentro de los diversos tipos de maltrato psicológico analizados, parece que el maltrato psicológico sutil es el que mayor impacto tiene en la sintomatología de las mujeres, tanto en los niveles de depresión, como de estrés postraumático. De este modo, el maltrato sutil se asociaba más intensamente a la depresión que las otras dos medidas de maltrato psicológico (CTS2 e IAP). Asimismo, el maltrato sutil se asoció con el estrés postraumático más intensamente que el IAP. A la luz de estos resultados, resulta pertinente la reflexión acerca de la conveniencia de revisar la concepción del maltrato psicológico que ha prevalecido tradicionalmente. Esto es, se hace necesario superar la tendencia a limitar la medición del abuso psicológico a actos de dominancia y control abiertos, fácilmente reconocibles y operativizables. Sin duda, esta corriente imperante ha resultado muy positiva en el sentido de que ha ayudado a objetivar una realidad subjetiva, que resulta muy difícil de definir de forma operativa y consensuada. Sin embargo, los instrumentos que han surgido dentro de dicha perspectiva no abarcan el amplio y complejo espectro del abuso psicológico, sino que, por el contrario, se dejan a un lado

8 780 Sara Buesa y Esther Calvete. muchas conductas abusivas más indirectas y sutiles, que, también perjudican a la víctima y limitan su bienestar (Marshall, 1992, 1996). Se impone, por tanto, la necesidad de contar con instrumentos precisos para evaluar el maltrato psicológico, que, además de poseer unas buenas propiedades psicométricas, recojan toda la diversidad de comportamientos psicológicamente abusivos (Calvete et al., 2005; Rodenburg y Fantuzzo, 1993). Esta investigación no está exenta de limitaciones. Es un estudio transversal y como tal no permite evaluar si las experiencias de maltrato fueron previas a la sintomatología o si ésta influyó en las medidas del maltrato. Además, la muestra de la comunidad empleada fue de conveniencia y estuvo formada por mujeres con características particulares y homogéneas, como el hecho de poseer un nivel formativo elevado, que pueden no resultar representativas del conjunto de las mujeres víctimas de malos tratos. La tasa de participación, aún estando en el rango de lo habitual en este tipo de estudios, implica también limitaciones en lo referente a su representatividad. Por lo tanto, sería necesario extender este estudio a muestras más representativas obtenidas mediante procedimientos más rigurosos. Conclusiones A pesar de las limitaciones, este trabajo constituye una primera aproximación a la evaluación del maltrato psicológico sutil y su impacto en la salud mental de las víctimas. Los resultados sugieren que realmente se trata de un tipo de maltrato con entidad propia, diferenciado del maltrato psicológico más abierto. Además, parece que el maltrato psicológico sutil tiene un impacto importante en la salud mental de las mujeres víctimas, incidiendo en los niveles de depresión y estrés postraumático que éstas presentan. Por lo tanto, se trata de un campo de estudio a tener en cuenta, en el que sería necesario profundizar en futuras investigaciones. La Escala de Abuso Psicológico Sutil y Manifiesto a las Mujeres SOPAS- es la única herramienta existente hasta la fecha que permite evaluar este tipo de maltrato. Los primeros datos obtenidos acerca de la fiabilidad y validez de su versión adaptada al castellano son positivos. No obstante, sería conveniente confirmar y ampliar estos resultados en futuros estudios. Referencias Beck, A. T., Steer, R. A. y Brown, G. K. (1996). Beck Depression Inventory. San Antonio, TX: The Psychological Corporation. Browne, A. (1987). When battered women kill. New York: Free Press. Calvete, E., Corral, S. y Estévez, A. (2005). Desarrollo de un inventario para evaluar el abuso psicológico en las relaciones de pareja. Clínica y Salud, 16(3), Calvete, E., Corral, S. y Estévez, A. (2007a). Cognitive and coping mechanisms in the interplay between intimate partner violence and depression. Anxiety, Stress and Coping, 20(4), Calvete, E., Corral, S. y Estévez, A. (2007b). Factor structure and validity of the Revised Conflict Scales for Spanish Women. Violence Against Women, 13(10), Calvete, E., Estévez, A. y Corral, S. (2007). Trastorno por Estrés Postraumático y su relación con esquemas cognitivos disfuncionales en mujeres maltratadas. Psicothema, 19(3), Cohen, J. y Cohen, P. (1983). Applied Multiple Regression/Correlation Analysis for the Behavioral Sciences. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates. Corral, S. y Calvete, E. (2006). Evaluación de la violencia en las relaciones de pareja mediante las Escalas de Tácticas para Conflictos: Estructura factorial y diferencias de género en jóvenes. Psicología Conductual, 2, Dobash, R. E. y Dobash, R. (1979). Violence Against Wives: A Case Against the Patriarchy. New York: Free Press. Echeburua, E. y Corral, P. (1998). Manual de Violencia Familiar. Madrid: Siglo XXI Echeburúa, E., Corral, P., Amor, P., Zubizarreta, I. y Sarasúa, B. (1997b). 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9 Adaptación de la escala de abuso psicológico sutil y manifiesto a las mujeres en muestra clínica y de la comunidad 781 Pico-Alfonso, M., García-Linares, M.I., Celda-Navarro, N., Blasco-Ros, C., Echeburúa, E. y Martínez, M. (2006). The Impact of Physical, Psychological and Sexual Intimate Partner Violence on Women s Mental Health: Depressive Symptoms, Posttraumatic Stress Disorder, State Anxiety, and Suicide. Journal of Women s Health, 15(5), Riger, S., Ahrens, C. y Blickenstaff, A. (2000). Measuring Interference With Employment and Education Reported by Women With Abusive Partners: Preliminary Data. Violence and Victims, 15(2), Rodenburg, F. A. y Fantuzzo, J. W. (1993). The measurement of wife abuse: steps towards the development of a comprehensive assessment technique. Journal of Family Violence, 8(3), Rodríguez-Carballeira, A., Almendros, C., Escartín, J., Porrúa, C., Martín- Peña, J., Javaloy, F. y Carrobles, J. A. (2005). Un estudio comparativo de las estrategias de abuso psicológico: en la pareja, en el lugar de trabajo y en grupos manipulativos. Anuario de Psicología, 36(3), Sackett, L. y Saunders, D. (1999). The impact of different forms of psychological abuse on battered women. Violence and Victims, 14(1), Saltzman, L. E., Fanslow, J. L., McMahon, P. M. y Shelley, G. A. (1999). Intimate partner violence surveillance: Uniform definitions and recommended data elements. Version 1.0. Atlanta (GA): National Center for Injury Prevention and Control, Center for Disease Control and Prevention. Sanz, J., Navarro, M.E. y Vázquez, C. (2003). Adaptación española del Inventario para la Depresión de Beck-II (BDI-II): 1. Propiedades psicométricas en estudiantes universitarios. Análisis y Modificación de Conducta, 29(124), Sanz, J., Perdigón, L. A. y Vázquez, C. (2003). Adaptación española del Inventario para la Depresión de Beck-II (BDI-II): 2. Propiedades psicométricas en población general. Clínica y Salud, 14(3), Shepard, M. y Campbell, J. (1992). The Abusive Behaviour Inventory: A Measure of Psychological and Physical Abuse. Journal of Interpersonal Violence, 7(3), So-Kum Tang, C. (1997). Psychological Impact of Wife Abuse. Experiences of Chinese Women and Their Children. Journal of Interpersonal Violence, 12(3), Stark, E. (2007). Coercive Control: The Entrapment of Women in Personal Life. New York: Oxford University Press. Steer, R. A. y Beck, A. T. (2000). The Beck depression inventory II. En W. E. Craighead y C. B. Nemeroff (Eds.), The Corsini Encyclopedia of Psychology and Behavioral Science (pp ). New York, NY: Wiley. Straus, M. (1974). Leveling, civility and violence in the family. Journal of Marriage and the Family, 36, Straus, M. (1979). Measuring intrafamily conflicy and violence: the Conflict Tactics (CT) Scales. Journal of Marriage and the Family, 41(1), Straus, M., Hamby, S., McCoy, S. y Sugarman, D. (1996). The Revised Conflict Tactics Scales (CTS2). Development and Preliminary Psychometric Data. Journal of Family Issues, 17(3), Tolman, R. (1989). The development of a measure of psychological maltreatment of women by their male partners. Violence and Victims, 4(3), Vázquez, C. y Sanz, J. (1997). Fiabilidad y valores normativos de la versión española del inventario para la depresión de Beck de Clínica y Salud, 8(3), Vitanza, S., Vogel, L. y Marshall, L. (1995). Distress and symptoms of posttraumatic stress disorder in abused women. Violence and Victims, 1, Yllo, K. (1993). Through a femin ist lens: Gender, power and violence. En R. Gelles y D. Loseke (Eds.), Current Controversies on Family Violence (pp ). Newberry Park, CA: Sage. (Artículo recibido: ; revisión: ; aceptado: )

10 782 Sara Buesa y Esther Calvete. Apéndice Escala de Abuso Psicológico Sutil y Manifiesto a las Mujeres SOPAS La mayoría de las cosas que se describen a continuación suceden en todas las relaciones. Éstas son cosas que tu pareja puede hacer de una manera cariñosa, bromeando o de forma seria. Elige un número de la escala siguiente para mostrar con qué frecuencia tu pareja hace cada cosa. 0 = Nunca 3 = Bastantes veces 1 = Raras veces 4 = Muchas veces 2 = Algunas veces 5 = Prácticamente siempre Con qué frecuencia, de manera cariñosa, bromeando o de forma seria, tu pareja Juega con tus sentimientos Hace o dice algo que hace que le des vueltas a la cabeza Actúa como si supiera lo que has estado haciendo cuando él no estaba presente Te culpa cuando se siente enfadado o molesto Cambia de opinión pero no te lo dice hasta que es demasiado tarde Te desanima para que no tengas aficiones que él no comparte Hace o dice algo que hiere el respeto por ti misma o tu orgullo propio Te anima a hacer algo y después dificulta de algún modo que puedas llevarlo a cabo Desprecia, encuentra fallos o critica algo que te gustaba o con lo que te sentías bien Te hace sentir mal por haber hecho algo que no quería que hicieras Te hace sentir que nada de lo que tú digas le afectará Te hace elegir entre algo que quiere y algo que tú quieres o necesitas Dice o hace algo que te hace sentir poco querida o indigna de ser querida Te hace cuestionarte si podrías cuidar de ti misma Te hace sentirte culpable por algo que has hecho o que no has hecho Utiliza contra ti cosas que tú habías dicho, como, por ejemplo, si dices que te equivocaste, más tarde usa eso en tu contra. 17. Te hace sentir que eres tú la que tienes que arreglar algo que él hizo y salió mal Pone sus intereses por encima de los tuyos y parece no preocuparse por lo que tú quieres Hace que te cuestiones a ti misma, haciéndote sentir insegura o con menos confianza en ti misma. 20. Te recuerda situaciones en las que él tenía razón y tú estabas equivocada Dice que lo que hace, aunque a ti te hiere, es bueno para ti o hará que seas mejor persona Dice algo que te hace plantearte si te estarás volviendo loca Actúa como si te poseyera De algún modo hace que te preocupes o que tengas miedo, aunque no sepas muy bien por qué. 25. De algún modo dificulta que vayas a algún sitio o que hables con alguien De algún modo impide que tengas tiempo para ti Actúa como si reaccionaras exageradamente o te disgustaras demasiado Se molesta porque hiciste algo que él no sabía que ibas a hacer Te dice que los problemas en vuestra relación son culpa tuya Te interrumpe o te distrae cuando estás haciendo algo importante Te culpa de sus problemas Intenta impedir que expreses lo que sientes Intenta impedir que hagas algo que quieres o que tienes que hacer Intenta convencerte de que algo es como él decía aunque sabes que no es cierto

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